José Antonio Rodríguez González
Por suerte para mí dentro de un par de años ya no diré “y si hubiese…”, o, “yo una vez quería…”. Sino todo lo contario, podre decir “yo un día hice…”; y os cuento por qué. Durante estos últimos seis meses he puesto en marcha un proyecto a nivel personal bastante ambicioso. El proyecto ha consistido en poner en pie una obra de teatro escrita y dirigida por mí. Creo que ha sido ambicioso porque es la primera vez que hago algo así y además se trata de una obra muy compleja porque cuenta con 12 actores y tiene una duración de una hora y media. Puedo decir que ha sido una gran experiencia para mí a nivel personal. Por suerte he contado con el apoyo de Sergio Gonzalo Rodrigo, que ha sido un pilar fundamental de gran influencia para mí en todo momento de múltiples formas como por ejemplo dándome ánimos en momentos de crisis, ayudándome a superar situaciones complejas a nivel emocional, aportándome herramientas para que yo pudiera tomar las decisiones más acertadas, asesorándome a nivel técnico, colaborando conmigo para poder gestionar al elenco de actores, ayúdandome en la planificación y de muchas formas más que nunca terminaría de enumerar. Sergio desde el minuto uno cuando le comenté mi idea, creyó en mí sin dudarlo y poco apoco ha ido guiándome hasta poder conseguir que este proyecto personal se haya convertido en una realidad.
Gracias al apoyo y al trabajo de coaching de Sergio, así como obviamente a todo el esfuerzo que he puesto personalmente en el proyecto, puedo decir que hoy en día es una realidad y no una idea que ha quedado en el aire como muchas otras que pasan por el camino de nuestras vidas.
Álvaro López del Río
Sergio es un viejo amigo de la infancia de un pueblo en las afueras de una gran ciudad, un viejo amigo que decidió advertir la vida ahuyentando la banalidad y la mirada insustancial de lo actual y lo inmediato para ponerse a recorrer la vida subido en un tren de empeño y larga distancia, eso sí, siempre al lado del verbo observar. Charlar con él sobre geografía, cultura y literatura es adentrarse en una crónica infinita de impresiones, anécdotas y vivencias en la que el relato se convierte en reflexión y docencia. Porque, Sergio, aunque él no lo sepa, tiene esos rostros del docente sencillo, afable y altruista que comparte lo que sabe de forma desinteresada incidiendo en la trascendencia humanista de cualquier proyecto a iniciar, bien sea en lo personal bien sea en lo profesional. Y es ahí, en la importancia de apreciar la perspectiva humanista del nuevo camino a tomar donde a mí siempre me ha ayudado.
Elena Diego Maza
Puedo decir que en mi caso contar con la ayuda de Sergio fue el mejor apoyo que pude tener para sacar adelante mis estudios. Me ayudó mucho a planificar y organizar mis apuntes, a gestionar el tiempo de estudio y los descansos que debía realizar, etc. Tener esa buena organización y gestión del tiempo es algo imprescindible y sin él no lo hubiese conseguido. Para mí algo esencial fue la motivación que me dio, y también el hecho de que me enseñase a ver qué yo era capaz de muchas más cosas de las que yo pensaba. Seguramente sin él no hubiese conseguido gran parte de las cosas que tengo ahora, y le estaré eternamente agradecida. Muchas gracias de verdad.