Miguel de Unamuno

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La dedicación a varias disciplinas

Fue escritor, filósofo, político, profesor y rector de universidad. Estudió Filosofía y Letras. Dentro de la literatura, cultivó todos los géneros: novela, ensayo, poesía, teatro, literatura de viajes y periodismo. También le gustaban el dibujo y la papiroflexia.

Sus proyectos personales

Sus proyectos personales fueron escribir y publicar una obra literaria con la que cuestionar diversos aspectos del mundo de su época (el ser humano, la sociedad, España, etc) y luchar contra el sistema político de la dictadura.

Las dificultades

Tuvo orígenes humildes (su padre era panadero); quedó huérfano de padre a la edad de 5 años; antes de entrar al instituto experimentó el asedio de su ciudad -Bilbao- en el contexto de las guerras carlistas. En el instituto, no le gustaban ni el método de aprendizaje memorístico que se aplicaba en la enseñanza de su tiempo, ni el contenido de varias de las materias que cursaba -le aburrían- ni la metodología empleada por varios de sus profesores. Tuvo polémicas con nacionalistas vascos como consecuencia de que tenía concepciones diferentes de ciertos aspectos de la raza y la lengua vascas. Tuvo 9 hijos, y tuvo que multiplicar sus esfuerzos y sus colaboraciones con periódicos para poder sacarlos adelante. Con 37 años atravesó una depresión, y poco después siguieron problemas de salud de sus hijos y de él mismo, derivando todo en una situación en la que tuvo dudas existenciales y preocupaciones religiosas. Tuvo enfrentamientos con el obispo de Salamanca y polemizó con otros intelectuales como José Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, Ramón Gómez de la Serna o Pío Baroja. Fue destituido de distintos cargos en varias ocasiones y también desterrado a Fuerteventura por el dictador Primo de Rivera e incluso condenado a dieciséis años de prisión (aunque la condena no llegó a cumplirse). En la Guerra Civil Española, comenzó apoyando a los nacionales, algo de lo que se arrepintió y se retractó después.

Virtudes, méritos y logros

En el instituto destacó como orador. Se doctoró con una tesis sobre la lengua vasca, preparó varias oposiciones (a Psicología, Lógica y Ética, a Lengua Griega, etc), se presentó a premios de la Real Academia de la Lengua (por ejemplo, a uno en el que se debía estudiar el Cantar del Mío Cid para analizar su léxico y su gramática), etc. Mientras su obra literaria iba avanzando con distintas obras dentro de los diferentes géneros literarios, con 30 años, comienza su dedicación a la política, ingresando en la Agrupación Socialista de Bilbao (después sería concejal en Salamanca. También se interesó por la Filosofía, siendo su pensamiento influido por el de Kierkegaard, Schopenhauer, Spinoza, Kant o Hegel, entre otros pensadores.

Era buen dibujante, aunque se recriminaba a sí mismo la falta de dominio del color, y terminó abandonando la actividad. Fue uno de los grandes impulsores de la papiroflexia en el siglo XX. Viajó por España “para buscar la España real”, y también por Portugal, Francia, Italia y Suiza. Aprendió danés para comprender mejor a su filósofo predilecto, Soren Kierkegaard. Tuvo relación con otros intelectuales, entre los que destacan Rubén Darío o Rainer María Rilke.

La Universidad de Salamanca le otorgó a título póstumo el doctorado honoris causa. Se dice que no ganó el Premio Nobel de Literatura por su posicionamiento político.