La dedicación a varias disciplinas
Fue científico, inventor y logopeda. Se dedicó a la aeronáutica y a las telecomunicaciones. Fundó y fue primer presidente de la National Geographic Society y formó parte del Instituto Smithsoniano. También tocaba el piano, tenía talento para la mímica y se le daba bien hacer de ventrílocuo.
Sus proyectos personales
Su principal proyecto personal fue contribuir al desarrollo de las telecomunicaciones, siendo su logro principal y más visible el de patentar el invento del teléfono previamente desarrollado por el italiano Antonio Meucci, y sobre todo hacer de él un medio de comunicación de masas.
Las dificultades
Sus dos únicos hermanos murieron de tuberculosis, y él mismo también padeció esa enfermedad (de hecho, ello fue el principal motivo de que la familia se trasladase a Canadá, ya que en ese país había un sanatorio que a su padre le había funcionado bien en el pasado). No destacó en la escuela, y eran normales las faltas a clase y, en ocasiones, las calificaciones mediocres. En Canadá, atravesó por momentos de inseguridad que le hicieron plantearse volver a Londres. Cuando patentó el teléfono, tuvo que hacer frente a cientos de demandas por parte de competidores.
Virtudes, méritos y logros
A los 12 años inventó una máquina para descortezar el trigo que fue utilizada muchos años por el padre de uno de sus amigos. Más o menos por esa época, y como consecuencia de la sordera de su madre, desarrolló con ella un lenguaje de señas a través del cual él podía transmitirle a ella la conversación familiar que estaba teniendo lugar en cada momento.
Se interesó por los temas de la locución y la fonación porque su abuelo, su padre y su hermano se dedicaron a esos temas (su padre incluso hizo publicaciones de prestigio dentro de ese campo). Graham Bell hizo investigaciones y experimentos sobre el habla y la escucha. A los 16 años ya era aprendiz de profesor de locución y música. No mucho después comenzó a hacer experimentos con el sonido, primero con una cabeza mecánica a la que consiguió hacer emitir sonidos, después con animales (consiguió que un perro emitiese una serie de sonidos que se asimilaban a una frase humana) y posteriormente sirviéndose de la electricidad. Ya en Canadá, aprendió el idioma mohawk y lo tradujo al lenguaje de señas, diseñó un piano que transmitía su música a distancia mediante la electricidad, entrenó en lenguaje de señas a instructores de escuelas de sordomudos, abrió una escuela de Fisiología Vocal y Mecánicas del Habla.
Con respecto al desarrollo del teléfono, merece la pena destacar que los primeros trabajos iniciales de Bell se desarrollaron con aparatos como un fonoautógrafo, con un telégrafo armónico, un teléfono autoalimentado, etc, hasta ir perfeccionando la tecnología acercándose a lo que llegó a ser el teléfono (ello teniendo en cuenta la premisa de que Bell no fue el descubridor final del aparato). Para desarrollar todo ese trabajo, fundó su propia compañía, con la que gestionaba los avances del trabajo de investigación y en ocasiones compraba patentes de otros investigadores (como Thomas Alva Edison). Además de para el teléfono, trabajó para desarrollar otros aparatos como el telégrafo, el fotófono, el fonógrafo o el audímetro, así como vehículos aéreos, pulmones de acero para ayudar a respirar, detectores de metales, un dispositivo para localizar icebergs, un sistema primitivo de aire acondicionado, etc. También trabajó en los campos de los combustibles alternativos, la investigación médica, el magnetismo, el compostaje de residuos, la ingeniería aeroespacial, etc.
Ganó numerosos premios y distinciones, y se vio reconocido con la inclusión de su nombre en la palabra “decibelio” y en la designación de un cráter lunar.